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Sesgo quality para aportar tranquilidad a las carteras y aislarse del ruido

En el actual entorno de incertidumbre, analizamos por qué el estilo de calidad puede transitar mejor en esta fase, cuál ha sido su evolución en los últimos años, qué aporta a las carteras y si, además de este, hay otros factores que también hay que tener en cuenta.

En el desayuno organizado por FundsPeople en colaboración con Amiral Gestion debatimos sobre la inversión en renta variable global y en quality investing con Almudena Cansado, fund selector de Santander Private Banking, Carlos Aguado, fund selector & fund manager de Santalucía AM, Álvaro Braceras, fund analyst de Andbank Wealth Management, y Pablo Martínez, head of Sales Iberia de Amiral Gestion.

En Andbank Wealth Management, las carteras no están sesgadas a ningún estilo concreto, pero su fund analyst Álvaro Braceras sí reconoce que tienen un filtro quality. “Buscamos que, estratégicamente, la columna vertebral sea blend y que los gestores busquen oportunidades sin que los sesgos definan el posicionamiento de la cartera, sino que sea resultado del análisis bottom up”.

El fund analyst de Andbank Wealth Management indica que este estilo “siempre es un buen compañero de viaje”, aunque reconoce que en los últimos años se ha puesto “un poco en entredicho, y estaba cotizando con una prima excesiva, pero es un factor que siempre funciona” y, en el entorno de incertidumbre, más si cabe, por la “protección” que te aporta.

En este sentido, considera que el actual contexto es un momento propicio para invertir en este estilo y “buscar oportunidades para aislarse del ruido y estrategias que sepan navegar en este escenario”. En este punto, Braceras pone en valor las boutiques especializadas de EE. UU., región por excelencia del quality, que de forma activa hacen una selección de compañías.

Siendo consciente de que “realizar market timing con estilos es prácticamente imposible” ya que los estilos “no son estancos, por tanto, unas condiciones económicas concretas no tienen por qué favorecer siempre al mismo estilo”, en Santalucía AM se combinan estrategias de varios estilos, apunta su fund selector & fund manager, Carlos Aguado.

El objetivo es “intentar minimizar nuestro tracking error factorial frente al benchmark, para aumentar la proporción de riesgo de selección de compañías”, explica Carlos Aguado.

Destaca, el fund selector & fund manager de Santalucía AM que, en momentos de incertidumbre, el quality “siempre ha generado alfa”. Recuerda lo acontecido durante la pandemia o la crisis financiera. Si bien, “no es el único”, y cita como ejemplo el estilo de baja volatilidad, por el carácter defensivo de las compañías asociadas a este factor.

De este modo, en la actualidad, con la incertidumbre marcada por la política arancelaria de Donald Trump, reconoce que el estilo de calidad, que al comienzo de año “empezó con altibajos”, está volviendo a aportar alfa, si bien, “seguramente, si volvemos a un entorno de menor volatilidad, haya otros estilos, como growth, que lo hagan mejor”. Por ello, insiste en la diversificación factorial.

Coincide en que las compañías están expuestas a distintos factores a la vez Almudena Cansado, fund selector de Santander Private Banking, por lo que “trata de que el agregado de las carteras no tenga un sesgo que no esté voluntariamente definido, porque dentro de estilos podemos no hacer apuestas por growth o value, pero sí puede haber una específica por medianas compañías, por ejemplo”.

Con todo, reconoce que, a la hora de seleccionar fondos globales, la entidad tiene también un sesgo quality “no derivado de un asset allocation, sino de nuestra filosofía de inversión”, matiza Cansado.

A nivel de geografías, Estados Unidos es un mercado donde el estilo de calidad está bastante presente, “dado que el filtro quality reduce mucho el universo de inversión y eso hace que, en mercado grandes, se pueda filtrar un número de compañías lo suficientemente óptimo para poder hacer una cartera diversificada, mientras en otras regiones o en otros sectores es más complicado encontrar un número suficiente de compañías”, puntualiza.

Preguntada sobre si es un momento propicio para invertir en calidad, coincide en que sí lo es “por la volatilidad e incertidumbre”, aunque “siempre hay que tener un sesgo importante a quality” en las carteras. “No es algo táctico, sino que, de base, debemos tener en la lista fondos de este tipo” para cumplir con las demandas de los inversores en las carteras: consistencia, rentabilidad y carácter defensivo.

“Las etiquetas son útiles, pero también pueden ser peligrosas”,

afirma contundente Pablo Martínez, head of Sales Iberia de Amiral Gestion. Cita como ejemplo la evolución de Meta, asociada al growth investing, pero “una compañía que en los últimos 10 años ha crecido un 28% anualizado, cotizando a PER 6,5 en 2022 y con 3.000 millones de usuarios diarios. ¿Qué etiqueta le pongo? Quality y Value”, responde, porque “es una compañía que estaba barata y crecía de forma sustancial y consistente”.

Esto lleva a la gestora francesa a posicionarse en lo que Martínez llama value no dogmático.

“Nunca hemos dado la espalda a las compañías de calidad, a los ganadores del mañana, pero nos parece que no hay que tener unas restricciones muy fijas. La clave es tener una filosofía de inversión sólida y tratar de ser adaptativo al entorno cambiante”.

Identifica el quality con la ley de Pareto, “extrema”, dado que “el grueso de la rentabilidad bursátil lo generan a muy largo plazo las compañías de gran calidad”, tal y como pone de relieve el estudio de Hendrik Bessembinder, “Do Stocks Outperform Treasury Bills? (2018)”, que encontró que el 50% de la riqueza creada en el mercado bursátil entre 1926 y 2016 provino de sólo 90 empresas.

En su opinión, la apuesta por este estilo tiene que ser algo estructural en las carteras dada su generación de alfa con una ratio Sharpe alta, y “llegas a ella aplicando filtros sensatos”. Coincide en que los periodos de crisis son favorables a este factor “porque, por norma general, las compañías tienen una posición competitiva más sólida, mejores márgenes y poco apalancamiento por lo que suelen salir reforzadas de estos ciclos. De hecho, suelen abordar operaciones de M&A aprovechando la debilidad de otros”.

El único hándicap que tiene la inversión en calidad es el precio, a juicio del head of Sales Iberia de Amiral Gestion. Explica que cuando se invierte sin este factor “se puede caer en trampas de valor, perdiendo mucho dinero, pero el error que se suele cometer en el sesgo quality es sobrepagar”.

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